Tratamiento de las infecciones urinarias

TRATAMIENTO

El objetivo del tratamiento en la cistitis es hacer desaparecer la sintomatología y erradicar la bacteria del tracto urinario.

TRATAMIENTO ANTIBIÓTICO (solo con prescripción médica)

En los casos no complicados el tratamiento se inicia generalmente de forma empírica, seleccionando el antibiótico en función de factores como la edad de la paciente, embarazo, enfermedad subyacente, historia previa de ITU y factores relacionados con el propio fármaco como el número de tomas, coste y sobre todo resistencias.

Si hemos realizado un cultivo de orina previo con antibiograma, la elección del tratamiento antibiótico por parte del médico se simplifica, dando lugar a un acortamiento en los plazos de recuperación/erradicación y evitando así la recurrencia de la infección.

Prevención en IU de repetición

Profilaxis con antibióticos: la profilaxis continua con dosis bajas de antimicrobiano durante 6-12 meses es eficaz para disminuir la tasa de recurrencias durante el periodo de tratamiento, aunque un 50-60% de las mujeres volverán a presentar una recurrencia a los 3 o 4 meses de haber finalizado el tratamiento.

Los efectos secundarios más comunes son los gastrointestinales y la aparición de candidiasis orales o vaginales.

Prevención poscoital: si se confirma que la infección urinaria recurrente se relaciona con la actividad sexual, se puede realizar profilaxis con antibióticos en dosis única poscoital

VACUNAS: Podría ser útil en pacientes con infecciones recurrentes y factores de riesgo, en los que falla la profilaxis convencional. Se están desarrollando vacunas frente a ciertas familias del E. coli uropatógeno, aunque de momento su eficacia ha sido en general transitoria. Su utilidad se complica por la diversidad de Escherichia coli. Estas vacunas presentan pocos efectos adversos, aunque no acaban de funcionar de un modo satisfactorio.

 

PROBIÓTICOS

La utilización de lactobacilos por vía vaginal es útil en la disminución de la recurrencia de las IU. Protegen a la vagina frente a la colonización por E. Coli. Interfieren en la adherencia de éstos al epitelio vaginal al bloquear sus receptores por mecanismos de exclusión o desplazamiento, inhiben la multiplicación de estos uropatógenos mediante la producción y excreción de peróxido de hidrógeno con efecto bactericida, ácido láctico y bacteriocinas.

 

También consiguen el mantenimiento de un pH bajo e inducción de la respuesta inflamatoria de las células epiteliales de forma que esta mejora.

El biofilm bacteriano que cubre las células epiteliales del tracto genital en una mujer sana contiene numerosas poblaciones de Lactobacillus, y cuando existe deficiencia de ellos (fluctuaciones hormonales fisiológicas, tratamiento antimicrobiano, espermicidas,

etc.) la barrera natural contra los potenciales microorganismos patógenos se altera y aumenta el riesgo de colonización por uropatógenos. El uso de lactobacilos para la prevención de la ITU y restablecer la ecología vaginal está ganando aceptación como una alternativa a la terapia antibiótica convencional aunque se han realizado pocos ensayos clínicos con cepas bien caracterizadas. Según distintos estudios y diferentes cepas utilizadas, se consigue una reducción de la cistitis del 50-73%.

 

 

USO DE CREMAS CON ESTRÓGENOS

En mujeres posmenopáusicas, que no reciben estrógenos por otras vías de administración, normaliza la microbiota y reduce el riesgo de IU. Su dispensación requiere prescripción médica.

 

 

El arándano rojo americano (Vaccinium macrocarpon Ait.) es un arbusto originario de Norteamérica, su fruto, una baya roja, ha despertado interés desde hace mucho tiempo por sus propiedades para la prevención de infecciones urinarias.

 

En un principio se pensó que la acidificación producida por estos ácidos era la responsable de la actividad antibacteriana del arándano.

Hoy se sabe que los compuestos responsables de su acción previniendo la adhesión bacteriana al urotelio son la fructosa y las proantocianidinas (PAC). Las proantocianidinas de tipo A son las responsables de la actividad antibacteriana del arándano rojo al inhibir la adherencia de las bacterias a las células epiteliales de las vías urinarias y además facilitan la reconstrucción de la capa protectora de glucosaminoglicanos (con la que las PAC tienen similitud estructural) de la pared vesical, lo que a su vez evita que nuevos microbios puedan adherirse y colonizar de nueva la vejiga.

 

El efecto antiadhesivo de las PAC es proporcional a su concentración, es dosis dependiente, a mayor concentración de PAC, mayor efecto preventivo contra las ITU. El uso del arándano rojo en la prevención de cistitis recurrentes se ha extendido en los últimos años, de la utilización del zumo se ha pasado a la utilización de cápsulas o tabletas con una dosis estandarizada que hacen que su uso sea más efectivo y más seguro.

 

En la prevención: 1 dosis al día (Se recomienda su uso durante al menos 30 días seguidos para conseguir que E. coli no vuelva a repoblar el tracto urinario y repetir el tratamiento 3 o 4 veces al año. Incluso en casos más complicados se puede recomendar tomar una dosis diaria de por vida).

En el tratamiento: 1 dosis cada 12 h en la aparición de los primeros síntomas.

En cistitis postcoital: 1 dosis los 3 días posteriores al coito.

Aquí tenéis un vídeo donde el Dr Jose Luis Neyro, desde el canal youtube Infocistitis, os explica el funcionamiento de las proantocianidinas de una manera muy comprensible.

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Vitamina C: El efecto antiadherente del arándano se ve reforzado en ambiente ácido por lo que su asociación con vitamina C podría mejorar su rendimiento.

Los medios ácidos dificultan la proliferación bacteriana y el ácido ascórbico -o vitamina C- actúa como acidificador del medio urinario cuando se excreta a través de la orina.

 

Ácido ursólico: es un compuesto presente en varias especies vegetales, entre otras y en alta proporción en Salvia officinalis, de donde se extrae de forma estandarizada para su empleo en fitoterapia. También está presente, aunque en pequeña cantidad en los arándanos.

La infección urinaria produce irritación e inflamación en el tracto urinario, el ácido ursólico ayuda a reparar este tejido dañado.

 

Manosa: estudios in vitro e in vivo han demostrado que la D-manosa inhibe la adhesión de las fimbrias tipo 1 de las bacterias E. coli uropatógenos a la mucosa, impidiendo por tanto su proliferación y una posible infección.

La dosis para mujeres adultas es de 2 g de manosa en una dosis diaria, preferiblemente por las noches y después de orinar Prolonga el efecto de la antibioterapia: 1 sobre/día durante 30 días Aumenta la protección: previene las cistitis recurrentes 1 sobre/día durante 30 días, un mínimo de 3 meses y la cistitis postcoital 1 sobre tras la relación sexual

 

Xiloglucano: El xiloglucano está presente en muchos vegetales y tiene propiedades protectoras de la mucosa vaginal. Tiene la capacidad de adherirse a la capa mucosa del epitelio intestinal, formando un film protector en la superficie de la mucosa que previene la adhesión de bacterias uropatogénicas, así como su proliferación y migración a otros órganos, particularmente el sistema urinario. Al tratarse de una fibra no digerible, el xiloglucano accede al tracto digestivo inferior esquivando la digestión. Gracias a sus propiedades filmogénicas, el xiloglucano forma una película que recubre temporalmente la  superficie celular de la mucosa intestinal.

Este recubrimiento pelicular impide la adherencia de las bacterias a la mucosa epitelial, por lo que limita la proliferación de bacterias uropatogénicas en el intestino. Adicionalmente, el recubrimiento epitelial del xiloglucano ha demostrado reducir la permeabilidad de las uniones oclusivas de las células de la mucosa, limitando la  penetración de las bacterias y, por tanto, su posible migración a otros órganos.

 

Hibisco: el Hibiscus sabdariffa es una planta originaria de Sudáfrica. El extracto de la planta entera es rica en flavonoides, alcaloides, antocianidinas y distintos ácidos orgánicos, además de contener minerales como el fósforo, magnesio y calcio. Su interés en el tratamiento de infecciones bacterianas reside en sus propiedades antioxidantes y su capacidad para modificar el pH del entorno.

El hibisco actúa en la vejiga impidiendo la proliferación bacteriana.

El hibisco es rico en ácidos orgánicos con capacidad para acumularse en la vejiga, acidificando el pH de la orina. En un contexto ácido, los nitritos presentes en la orina (particularmente abundantes en presencia de bacterias), se transforman en óxido nítrico, un gas con propiedades bacteriostáticas.

Así, la formación de óxido nítrico a partir de los nitritos producidos por las bacterias inhibe su propio crecimiento, impidiendo la infección bacteriana.

 

Pero no todo lo que podemos hacer para prevenir y tratar una infección se debe a la acción de medicamentos. En la próxima publicación, veremos algunos de los hábitos saludables que nos ayudarán a prevenir y tratar cistitis. Os esperamos.

 

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